Cuando se pretende mantener o alcanzar una alta seguridad en un sistema complejo es necesario un proceso de control de la calidad y unas medidas muy estrictas de mantenimiento. El sentido común convierte a la gente en “paletos estadístico”. Acciones que aparentemente pueden tener una muy pequeña incidencia son en realidad la causa de que a gran escala el sistema complejo pierda su condición de gran seguridad. Cuando hablamos de un número enorme de viajes, cualquier decremento de la seguridad se traducirá sin lugar a dudas en un mayor número de accidentes. Sin embargo en un sistema complejo es casi imposible indicar exáctamente dónde se inició la cadena de errores. Como analogía pensemos en un ordenador que se fabrique a propósito con millones de componentes de baja calidad y seguriad. Veremos que su tiempo entre fallos se reduce sin embargo la causa real de esto es el empleo de componentes de baja calidad, no hay nada más que merezca la pena analizar.
De la misma manera, cuando se observa un aumento en el número de incidencias o de accidentes no tiene mucho sentido analizar los casos concretos, sino que lo importante es analizar la calidad de las piezas que componen el sistema.
En resumidas: Un sistema complejo diseñado para tener un alto nivel de seguridad requiere un tratamiento, estudio y política de mantenimiento que no puede ser analizada como si se tratara del caso de un coche o de otro aparato mucho más simple y con muchos más fallos. La única manera de mantener unos niveles de seguridad tan altos como los de un avión es mediante unos rigurosos controles estadísticos y de calidad. El análisis de hechos concretos no lleva a ningún sitio si no se tiene en cuenta el proceso global, lo que en este caso se traduce en toda la filosofía de seguridad, la política de toma de decisiones, los protocolos de actuación, etc. Es decir un paleto estadístico sólo ve piezas rotas y no mucho más allá.
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