La idea simplista de que el mercado supone una ósmosis que tiende con el flujo de mercancías y servicios a equilibrar el poder económico entre personas, regiones y países es totalmente ilusoria.
La inteligencia financiera ha creado nuevos tipos de membranas que permiten que pasen las materias primas de los países pobres a los ricos, pero que impide que el flujo de capitales vaya en el sentido contrario. Esta membrana protectora es ejercida especialmente por las multinacionales que se encargan de realizar todo el proceso de ingeniería financiera.
Este proceso de membrana venenosa puede asimilarse a un cuerpo humano enfermo donde los pequeños capilares ya no llevan sangre a las zonas periféricas y que por tanto mueren por gangrena.
¿Es el sistema económico como un cuerpo humano, donde todo está relacionado y las enfermedades también viajan en el torrente sanguíneo? ¿o se trata de un sistema de compartimentos, donde grandes regiones quedarán fuera del flujo económico y finalmente perecerán?
Tal vez esta es una cuestión que tenemos que dilucidar.
2 respuestas hasta el momento ↓
àcrata // Mayo 30, 2008 a 10:33 pm
Bonita reflexión. Interesante pensamiento. Curiosa comparación.
Movimiento // Junio 3, 2008 a 3:12 am
Encuentroq ue la metáfora a la que haces referencia no es más que el destino al que se encunetra ligada la economía de mercado. Un tipo de economía donde el azar es Dios, y que refuta a Einstein cuando este dice que “Dios no juega a los dados”. Pues, o no existe Dios o este es el plan que Dios ha impuesto a la humanidad. O es que acaso Dios es un ser humano o un bloque de ellos?
Pues tal sistema económico ya no sería azaroso, sino predispuesto, concebido en la mente de alguien. Para qué?
Para el benenficio de unos pocos?
Bajo la idea del amor, la econonmía mercantil no es más que egoísmo puro.
Aunque tenga buenas intenciones.