Aquí nos la jugamos todos. Si no somos capaces de decidir qué tipo de sociedad queremos lo vamos a pagar y mucho. El beneficio inmediato, las externalidades negativas, el imperativo categórico de Kant, la eficacia, la valoración, la ética y los derechos humanos, …
Sólo desde una perspectiva integral se puede abordar esta cuestión. Así que antes de nada la cuestión es ¿qué tipo de mundo queremos?
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eduardmotos // Mayo 14, 2008 en 12:10 am
cuando ellos deciden por nosotros, más razón para hacer la revolución
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